martes, 24 de noviembre de 2020

LA RAÍZ INDÍGENA EN EL JAZZ MEXICANO

A propósito de la charla organizada por el Sexto Festival Internacional de Jazz de la Universidad de Querétaro titulada "Músicos indígenas en el Jazz mexicano" decidí hacer esta selección de música que hace confluir los lenguajes del jazz con las músicas de raíz. También como preámbulo a la puesta en marcha del espacio titulado Perfiles del Jazz Mexicano que se transmitirá los sábados por la noche en Global, 96.9 FM.

Así pues les ofrecemos una selección musical de artistas de distintas procedencias y generaciones. Disfrútenlo en la barra lateral de este blog o dando click aquí




martes, 17 de noviembre de 2020

LOS SEÑORES DE LOS DATOS, 1

En el mundo digital, los señores de los datos, que están en una carrera para acumular la información del mundo entero, nos hipnotizan con comodidades, información infinita al alcance de la mano, entretenimiento ilimitado, contenido "curado" y un sinfín de otras tentaciones. Si bien muchas de esas cosas nos ofrecen herramientas maravillosas que mejoran nuestras vidas y sociedades de formas alucinantes, una gran cantidad de tentaciones adormecen nuestras mentes y nos atraen a la sumisión. Y casi sin falta, las tentaciones, herramientas y comodidades que nos entregan estos señores de los datos, nos obligan a un trato fáustico de intercambiar nuestra privacidad e individualidad personal por estos beneficios a menudo fugaces. Con la consecuencia adicional de cada vez menos contacto cara a cara y sin responsabilidad real, las brújulas internas de los humanos que miden la empatía, junto con su sentido de sí mismos y propósito, a menudo son secuestradas. Alimentado por chips de silicio, metales de tierras raras, granjas de servidores hambrientos de energía, este mundo digital a menudo parece sacado de una novela de ciencia ficción.

 

En el mundo natural, la magia se revela si desviamos intencionalmente nuestra atención del mundo virtual el tiempo suficiente para abrazar el silencio. No hace mucho, el mundo natural era nuestro único mundo. Con un cerebro mucho más libre de desorden, nuestras mentes podrían deslizarse y soñar despiertas, un estado mental que produjo muchas de las mejores ideas de nuestro mundo. Este espacio también dejó nuestros sentidos muy alerta.
Nuestros ojos y oídos estaban realmente hambrientos de absorber nuevas creaciones artísticas. Y aunque hubo mucha menos música disponible al instante, literalmente al alcance de la mano, creo que la mayoría de nosotros recordamos con nostalgia lo intencional y profunda que fue nuestra escucha. Muchas más personas se deleitaron con la naturaleza, y la miríada de misterios que uno encontraría allí, generó preguntas y una búsqueda de significado y propósito. Un vacío de espacio en nuestras vidas hizo que los humanos se acercaran a los demás en busca de un discurso y una conexión real. En este mundo orgánico y analógico, nos sentimos arraigados a la tierra como seres únicos. Impulsado por la luz del sol y el oxígeno, junto con otros 117 elementos, este mundo increíblemente complejo y desconcertante, a la inversa, también nos ofrece una sencillez central




Estas son algunas de las reflexiones de la compositora norteamericana Maria Schneider y que alimentan la música de su disco mas reciente, un álbum doble titulado Data Lords. En el programa de hoy escucharemos el primer disco, con temas alusivos al oscuro y ominoso mundo digital.

Pueden escucharlo en el reproductor del blog o dando click aquí


martes, 10 de noviembre de 2020

OTOÑO Y JAZZ

 

Por fin sucedió; aquí llega el programa que muestra la relación fructífera que existe entre el otoño y el jazz. Los músicos del género, así como los letristas de Broadway encontraron en esta estación un filón muy interesante con imágenes y sonidos muy evocadores.

Sonarán aquí algunos clásicos así como temas poco conocidos; todos ellos concebidos bajo la impronta del otoño, esa estación que invita a ensimismarse...


Como siempre, el programa en nuestro reproductor o pinchando aquí





martes, 3 de noviembre de 2020

PEDRO ITURRALDE IN MEMORIAM

 

Esta noche despedimos con un programa especial al gran maestro del saxofón Pedro Iturralde.

Lo haremos con la escucha de tres discos fundacionales para la historia del Jazz en España, los dos volúmenes que resultaron de las sesiones de 1967 en Berlín, donde el saxofonista unió fuerzas al guitarrista Paco de Lucía para grabar el primer registro que fusiona de manera muy lograda los lenguajes del jazz con el flamenco. 

Escucharemos también las legendarias sesiones que Pedro Iturralde grabó junto a Hampton Hawes en los estudios Hispavox en 1968. Ambos registros no vieron la luz sino muchos años después y sitúan al saxofonista y compositor navarro como uno de los puntales del jazz que se hace en España.

Aquí les dejamos el programa, que esperamos disfruten. Pueden escucharlo en el reproductor de la barra lateral o directamente dando click aquí




martes, 27 de octubre de 2020

CALA CALACA

 El Mitote Jazz es uno de los grupos más originales de este país. Su exuberante propuesta abreva de las músicas de raíz negra, de las fuentes originarias de la cultura popular. Una música llena de experimentación pero alimentada de tradición. Los discos del Mitote, liderado por el multialientista Arturo Cipriano, el famoso Ciprianodonte, forman un corpus al que vale la pena adentrarse con el alma dispuesta a la seducción, al baile, a la fiesta y en algún momento a la reflexión.

En el año 2005 la banda editó el disco Cala Calaca, una especie de suite que abreva de la poesía, de la música de compositores contemporáneos y de las ya citadas tradiciones que junto con los lenguajes del jazz ya forman parte del ADN de este colectivo musiquero.

Como una ofrenda a nuestros muertos y como un bálsamo para quienes desde casa esperaremos su visita, aquí va como adelanto un viaje musical para honrar a nuestros fieles difuntos...

Atásquense ora que hay lodo.


en el reproductor de al lado les dejamos el programa, o si quieren escucharlo desde nuestra página de ivoox denle click aquí





martes, 20 de octubre de 2020

TOM SHUMAN, THE EXTREMIST

 

Tom Schuman es miembro fundador de la mundialmente renombrada banda de fusión Spyro Gyra, a la que se integró en los años 70 cuando tenía 16 años. Con el grupo Tom ha vendido más de diez millones de discos, ha sido nominado y ha ganado varios premios Grammy y ha girado por todo el mundo. A la par de esa exitosa carrera grupal el tecladista y compositor ha construido una carrera solista con un puñado de discos muy interesantes, cada uno de ellos con un carácter específico.

Su primer disco se llamó Extremities y se publicó en 1990 por el sello GRP; de ahí en adelante los álbumes publicados por Tom se editaron en su propio sello, JazzBridge Records. De esa media docena de grabaciones hemos escogido un puñado de temas para compartir con todos ustedes. Será un viaje por la extensa paleta sonora de un músico fuera de serie.

Pasen y disfruten.

El programa está anexado en el reproductor de este blog, o directamente pinchando aquí





martes, 13 de octubre de 2020

VISIONES

 Hace unos días disfruté de un concierto transmitido online desde el club Smalls de Nueva York. Actuó la saxofonista y compositora chilena Melissa Aldana y ofreció un concierto memorable, muy emotivo; que a pesar de la frialdad del streaming logró calentar nuestro corazones.

Con las impresiones de la música a flor de piel fui a la pila de discos que tengo pendientes de presentar en el programa y puse a girar Visiones, el disco que Melissa editó en 2018 en el cual rinde tributo al legado de las grandes mujeres artistas y creadoras latinoamericanas; que para el caso del trabajo de Melissa se encarnó en la figura de la mexicana Frida Kahlo.

Así que hoy lo presento, esperando que lo disfruten. visiones es sin duda el disco de madurez de Melissa, quien más allá de su juventud ya es una figura de primera línea en el jazz internacional.

Como siempre, el programa está añadido en el player de la barra lateral. Si quieren escucharlo directamente en Ivoox, el click es aquí






martes, 6 de octubre de 2020

BAGLAND

 Cada cuanto uno va haciendo pequeños descubrimientos que permiten salir de la cotidianidad y concentrarse en un momento, un paisaje o un sonido específicos. Ya desde la portada de su disco debut, titulado Bagland, el trompetista y compositor danés Jakob Sorensen nos hace una muy sugerente invitación al viaje por sonoridades que abrevan de la tradición escandinava del Jazz y reactualizan dichas tradiciones proponiendo su propia visión.

Con apenas dos discos y un Ep en circulación Sorensen ya se sitúa como una de las cabezas visibles de la escena danesa, con un sonido y una propuesta bien definidos.

El programa de hoy está dedicado a recorrer la música creada por Jakob y su banda. El viaje será placentero y revelador, sin duda. Acompáñennos.

Como siempre, el programa lo pueden escuchar en el reproductor aquí al lado o bien directamente desde el servidor pinchando aquí






martes, 29 de septiembre de 2020

DAVID BROZA

 

Ha sido muy grato encontrarme con la música del compositor y guitarrista de origen israelí David Broza. Su carrera de más de cuatro décadas le ha permitido producir una obra abundante, en la que destacan canciones que son pequeñas joyas, siempre con la guitarra española como fiel acompañante e hilo conductor.

En este 2020 David ha producido su primer disco instrumental, al lado del extraordinario Javier Limón y con invitados de lujo. con ese pretexto platicamos con él y desde Nueva York nos contó sobre su vida, su carrera, su visión del mundo y sus reflexiones sobre el presente y el futuro.

Les invitamos a acompañarnos en este viaje.



Pueden disfrutar el programa en el reproductor que está aquí al lado

ó

ESCUCHA EL PROGRAMA DESDE IVOOX




martes, 22 de septiembre de 2020

PASTEL DE ELOTE


Hace muchos años que Felipe Gordillo es parte de la escena contemporánea del jazz y la música popular de este país, además de ser un prolífico compositor y conocedor de las formas clásicas. 

Conocí a este artista mexicano con el disco "Cajuina", grabado a dueto con la cantante Magos Herrera en 1998. Aquel álbum fue el debut discográfico de ambos y a partir de entonces la carrera de ambos despegó. Magos como una de las cantantes más importantes de su generación, Felipe como uno de los referentes del piano de las últimas dos décadas.

Ya sea con su grupo Quinto Elemento o sus distintos proyectos a dueto, Felipe ha sido muy prolífico en su producción musical. En esta oportunidad nos presenta su proyecto al lado de la violinista Yikal Ramos. como Duo Yikal han grabado un disco espléndido para el sello Urtex y es el que les presentamos esta noche. 

Se trata de una suite titulada Sabores Mexicanos, donde los lenguajes de la música académica se entrecruzan con la improvisación. El resultado es una preciosa joya camerística que les invitamos a disfrutar en el programa de hoy.

Pasen a degustar el programa. Lo tienen en nuestro reproductor aquí al lado.


                    



domingo, 13 de septiembre de 2020

VIDEORAMA

 

Amigos.

A partir de este momento voy a compartirles los videos que estoy publicando en mi canal de Youtube a través de esta página. De esta manera les puedo contar algunas anécdotas y pasarles información complementaria a los mismos.

comienzo con el video más reciente, dedicado al maestro Tino Contreras, referente indispensable del jazz que se hace en México. en el video cuento brevemente su historia y sobre todo me detengo a narrar algunos pormenores de la visita del maestro a Oaxaca en el año 2006. En esa ocasión puede charlar con él largamente.

Unos meses antes de su visita un radioescucha del programa que hacía entonces, llamado Noches de Jazz, me llamó por teléfono a la radio para decirme que tenía un disco de acetato que quizás me interesaría. "Te lo voy a dejar en la recepción" me dijo. Y así fue. Mi sorpresa fue mayúscula al descubrir que se trataba nada más y nada menos que de un ejemplar perfectamente conservado de Jazz En Riguz, el mítico disco que Tino Contreras grabó para el sello Musart en 1959.

Así que cuando pude conocer a Tino llevé el disco bajo el brazo y le pedí que me lo autografiara. Aquí la prueba.

Fue un hermoso encuentro que no se repitió. Sin embargo, a raíz de la publicación del video el maestro me escribió vía Facebook y hemos vuelto a charlar. Ha sido una fortuna conocerle y reencontrarme con él.

Dicho lo anterior aquí les dejo el video. disfrútenlo y compártanlo. Ayúdennos a difundir el trabajo de los jazzistas mexicanos.





martes, 8 de septiembre de 2020

GARY PEACOCK IN MEMORIAM


Después de varios días de especulaciones finalmente se confirma la muerte del gran maestro del contrabajo y extraordinario improvisador, Gary Peacock.

Nos queda su inmensa obra que iremos revisitando de cuando en cuando para recordar a uno de los músicos más originales que ha dado el jazz; un vanguardista que supo también revisitar su tradición y refrescar el lenguaje del género,

A la par del programa, les comparto este maravilloso obituario escrito por el crítico Yahvé M. de la Cavada y publicado hoy en el diario El Pais.







MUERE GARY PEACOCK, CONTRABAJISTA IMPRESCINDIBLE DEL JAZZ CONTEMPORÁNEO

El músico, puntal del trío de Keith Jarrett, fue uno de los más importantes nombres del género en las últimas décadas

YAHVÉ M. DE LA CAVADA

Bilbao - 08 SEP 2020 - 03:29 CDT





Con Gary Peacock ocurre que no se puede hablar de él sin hablar del trío que compartió durante más de tres décadas con el pianista Keith Jarrett y el baterista Jack DeJohnette. El contrabajista, sin duda uno de los más brillantes y personales de la historia del jazz, falleció el pasado viernes 4 de septiembre en su casa al norte del estado de Nueva York a los 85 años, según confirmó su familia en un comunicado a la National Public Radio estadounidense, sin especificar la causa de la muerte. Además de haber protagonizado una asombrosa y versátil carrera desde finales de los años cincuenta hasta la actualidad, la muerte de Peacock certifica el final irrevocable de uno de los mejores y más sólidos grupos que ha dado la música improvisada norteamericana.

Si usted es amante del jazz y nació después de la década de los cincuenta, es muy improbable, por no decir imposible, que llegase a escuchar en directo al legendario trío de Bill Evans con Scott Lafaro y Paul Motian, a alguno de los grupos de Miles Davis con John Coltrane, o al influyente cuarteto de Ornette Coleman con Don Cherry, Charlie Haden y Billy Higgins, por ejemplo. En cambio, sí habrá podido tener la oportunidad de ver al al trío que formaron el Jarrett, Peacock y DeJohnette en 1983, y que se mantuvo activo hasta finales de 2014.

Durante esos más de treinta años, este trío fue una de las cimas del género y, visto con perspectiva, y por muy hiperbólica que pueda parecer la comparación con formaciones tan esenciales para el devenir del jazz como las mencionadas, las cotas de calidad musical alcanzadas y su incomparable personalidad son tan apabullantes como las de algunos de los más grandes referentes de la historia. En el jazz contemporáneo, no es que jugasen en otra liga: es que lo suyo ni siquiera era el mismo deporte.

A pesar del inevitable liderazgo de Jarrett, el trío siempre fue una estructura con tres pilares insustituibles, cada uno de ellos aportando su identidad al grupo, a la manera del mencionado trío de Bill Evans con LaFaro y Motian, cuya revisitación y puesta al día fue la primera piedra de la majestuosa trayectoria común de Jarrett, Peacock y DeJohnette. Después de haber escrito algunas de las páginas más estimulantes del jazz de los años setenta, a principios de la siguiente década Jarrett se propuso volver a la raíz, los estándares del cancionero clásico americano y de la era del be-bop, para desarrollar la tradición mediante su incontenible capacidad improvisadora y la interacción democrática con la sección rítmica.

Para ello no recurrió a músicos ligados a esa tradición: se alió con DeJohnette, un viejo cómplice de sus años con Charles Lloyd y Miles Davis, y reclutó a Peacock, uno de los contrabajistas más importantes de la escena de vanguardia en los años sesenta. No fue una elección casual, ni basada únicamente en su enorme talla musical: Peacock, tras un parón de casi cuatro años en su carrera musical, había regresado por todo lo alto con Tales Of Another, una obra maestra grabada para ECM Records en febrero de 1977 en la que se acompañó de Jarrett y DeJohnette, liderando el primer registro de lo que años después se convertiría en aquel inmortal trío.

Gary Peacock había nacido en Burley, Idaho, el 12 de mayo de 1935, y desde los 13 años tocó el piano y la batería. Se pasó al contrabajo en pleno servicio militar, estando destinado en Alemania (en la entonces RFA), donde permaneció después de su desmovilización, ejerciendo ya como instrumentista profesional y acompañando a músicos como Albert Mangelsdorff, Hans Koller, Attila Zoller y a compatriotas como Bob Cooper o Tony Scott. En 1958 regresa a Estados Unidos y se instala en Los Ángeles, donde toca y graba con Barney Kessel, Carmell Jones, Don Ellis o Paul Bley, que se convertirá en uno de sus más fieles amigos y colaboradores durante toda su vida.

En 1962, su llegada a Nueva York catapulta su carrera: en solo un par de años pasa por los grupos de Bill Evans, Jimmy Giuffre, Roland Kirk, George Russell, Tony Williams o el propio Miles Davis, entre muchos otros, antes de erigirse como una de las figuras capitales del free jazz gracias a su participación en el trío del legendario Albert Ayler que concibe el clásico Spiritual Unity —álbum en el que el contrabajo de Peacock es decisivo— y otros títulos del saxofonista como New York Eye And Ear Control, Spirits Rejoice, Prophecy y los que documentan la gira europea de Ayler junto a Don Cherry en 1964.

A finales de los sesenta, tras grabar algunos discos con Paul Bley y dedicarse a estudiar filosofía oriental y macrobiótica, Peacock se muda a Japón y graba allí sus primeros discos como líder, Eastward y Voices, junto al extraordinario pianista Masabumi Kikuchi, que se convertirá en otro de sus más estrechos colaboradores y junto al que formará el trío Tethered Moon a principios de los noventa, con Paul Motian a la batería. En 1972 regresa a Estados Unidos y, apartado de la música, estudia biología, hasta que en 1976 vuelve a tocar con Bley y reactiva su carrera como líder, grabando recurrentemente para el sello ECM.

En enero de 1983, Jarrett, Peacock y DeJohnette producen en solo un par de días los álbumes Standards, Vol. 1 y Vol. 2 —en los que, como su propio nombre indica, se consagran a la interpretación de estándares— y Changes, un primer registro del grupo improvisando libremente. La efervescente química del trío y la excelente acogida que recibe el proyecto, que en un principio iba a ser un encuentro puntual para reivindicar las enormes posibilidades del repertorio clásico norteamericano —que en opinión de Jarrett estaba olvidado y desaprovechado—, alargan la vida del grupo, que enseguida gira incansablemente y factura álbumes colosales como Standards Live, Still Live, Changeless, The Cure, Standards In Norway o Bye Bye Blackbird, grabado en memoria de Miles Davis dos semanas después de su muerte.

Su modus operandi se mantuvo igual desde el principio: nada de ensayos ni repertorios planeados antes de una actuación; y una máxima: si un día se cansaban de ello, se acabó. En 1994 celebraron su décimo aniversario con una residencia de tres noches en el club Blue Note de Nueva York, que grabaron y publicaron íntegramente en una caja de seis discos, mostrándose como un trío maduro, capaz de mantener un nivel estratosférico en cada set, cada día, sin fisuras ni momentos de flaqueza, tanto reinterpretando los estándares que fueron su leitmotiv inicial como recurriendo a originales de Jarrett o improvisando libremente de forma colectiva.

Su ’modus operandi’ se mantuvo igual desde el principio: nada de ensayos ni repertorios planeados antes de una actuación; y una máxima: si un día se cansaban de ello, se acabó

Y así se mantuvo hasta sus últimos conciertos, a mediados de la presente década. Más de una veintena de álbumes, casi todos ellos grabados en directo, y de calidad musical superlativa, son el testamento discográfico de un grupo que ya podemos situar en el olimpo de las más grandes formaciones de historia del jazz.

Peacock siempre compaginó la incansable actividad del trío con puntuales grabaciones como líder y colaboraciones con diferentes músicos, como Ralph Towner, Jan Garbarek, Bill Frisell o una impresionante relación de pianistas: desde los mencionados Bley y Kikuchi a Michel Petrucciani, Don Pullen, Chick Corea, Steve Kuhn y otros dos de sus más estrechos aliados musicales: la genial Marilyn Crispell y, sobre todo, Marc Copland, que grabó con el contrabajista por primera vez en 1988, y desde entonces compartieron diversos proyectos regularmente hasta la actualidad. Tangents, último registro de Peacock como líder, con Copland y el baterista Joey Baron, fue publicado en 2017.

Poseedor de un sonido a la vez afilado y pleno, con un ataque decidido y técnica intachable, Gary Peacock fue uno de los más importantes contrabajistas del jazz gracias a su expresividad, a una gran capacidad para la abstracción, la libertad rítmica y la habilidad de moverse en lenguajes muy diferentes. Paradigma del acompañante intuitivo y enriquecedor, dijo sobre su estilo: “Yo no toco líneas de bajo. Quienes están a mi alrededor me dicen qué tocar, porque estoy escuchándolos. Y eso me señala lo que viene a continuación”. Su pérdida y, por extensión, la del trío junto a Jarrett y DeJohnette, dejan un vacío que será muy difícil de llenar.


lunes, 31 de agosto de 2020

PAISAJES MEXICANOS


El bajista, compositor y arreglista Antonio Caraveo nos presenta el disco debut con su cuarteto, titulado Paisajes mexicanos. Se trata de un álbum con siete composiciones originales y una espléndida versión del clásico "La Llorona"

La música creada por la banda toma inspiración en la geografía nacional para rubricar un puñado de composiciones que representan de alguna manera el relevo generacional de la escena jazzística de este país, que hasta antes de la pandemia vivía un extraordinario momento.

Les invito a cerrar los ojos y viajar por estos bellos paisajes mexicanos.









martes, 25 de agosto de 2020

O ETERNO BRASIL


Brasil es, sin dudarlo, un universo en sí mismo. La cantidad de músicas que cohabitan en aquel país es alucinante. Al lado de las grandes leyendas hay un continuo fluir de nuevos artistas y nuevas sonoridades que alimentan su riqueza cultural.

Esta noche les traemos un grato descubrimiento. Se trata del guitarrista pernambucano Dom Angelo, quien acaba de editar su tercer disco bajo el título de Mongiovi Trio. Un álbum aderezado con una buena dosis de poesía, que complementa maravillosamente la evocadora música que emana de este joven compositor y sus compañeros de ruta.

Escucharemos también algunos fragmentos de su disco anterior, el bellísimo "Porto" grabado durante la estancia de Dom en tierras portuguesas.

Pasen a disfrutar.





lunes, 17 de agosto de 2020

HIGHER VIBE


Courtney Pine fue uno de los músicos que mas me impresionaron cuando yo comenzaba a profundizar en el océanos del jazz y sus corrientes. Corría el año de 1996 y yo estaba buscando material para comenzar a producir mi primera serie radiofónica dedicada al género.

Había leído en la revista Cuadernos de Jazz una muy elogiosa crítica del disco Modern Day Jazz Stories, que el saxofonista inglés había editado para el sello Verve n 1995. Corrí con suerte al encontrarme un ejemplar -carísimo- en el MixUp de la Zona Rosa en el antiguo Distrito Federal. Desembolsé una cantidad que casi se salís de mi presupuesto pero pude tener en mis manos una joya que me marcó profundamente.

Cuando comencé a producir mi programa usé un par de temas del álbum como rúbricas de entrada y salida. Además de atreverme a tocar sus melodías en mi desvencijado saxofón. Intentonas que afortunadamente sólo fueron públicas una sola vez.

Hoy, a 25 años de distancia, recupero la profunda sonoridad del maestro Courtney Pine y refresco mis oídos con su disco más reciente, una maravillosa colección de temas titulada Black Notes from the Deep. Les traigo aquí el resultado de este viaje, esperando que lo disfruten tanto como yo.







martes, 11 de agosto de 2020

¿PARA QUIÉN CANTO YO ENTONCES?


Kurt Elling nunca será sencillamente un cantante de jazz. Al menos no cumple con el estereotipo: Noches de bohemia, media luz, mujeres bellas bebiendo martinis, My Funny Valentine susurrado con un piano de fondo...

"¿Qué se supone que debo hacer como cantante de jazz frente al mundo que me rodea?" El que sin duda es el mejor cantante de su generación resuelve decididamente abordar lo temas que le preocupan, pero revestirlos con su enorme talento. 

Ya lo había demostrado en su trabajo previo, titulado The Question, pero ahora lo reafirma con el álbum titulado Secrets are the best stories, firmado al lado del gran pianista panameño Danilo Pérez. 

Un puñado de canciones que reflexionan frente al drama humano de la migración, la explotación y la siniestra frivolidad de la política actual. Pero todo ello entregado en forma de bellísimas canciones.

Aquí tienen esta joya; sin duda uno de los discos de este año convulso.










lunes, 3 de agosto de 2020

TAN SÓLO UNA CHICA JUDÍA DE NEW JERSEY


Emily Remler fue una guitarrista y compositora norteamericana que logró ascender a la primera línea del jazz siendo muy joven. Tuvo que luchar contra el machismo y demostrar que más allá de su condición de género era una música, compositora e instrumentista con un gran talento.

En 1982 le dijo a la radio canadiense lo siguiente: "Cuando toco, no sé si soy una niña, un niño, un perro, un gato o lo que sea", sólo estoy tocando la música. Es cuando salgo del escenario que la gente me recuerda que soy una mujer ".

Emily Remler grabó 7 discos y falleció en 1990 a los 32 años, de un ataque al corazón mientras estaba de gira por Australia. Un puñado de seguidores fieles y algunos músicos han mantenido vivo su legado.

Hoy la escuchamos en este programa, mientras la evocamos en sus propias palabras, en la que fuera su cita más famosa: “Puedo parecer una linda chica judía de Nueva Jersey. Pero por dentro soy un hombre negro de 50 años, corpulento y con un pulgar grande".












martes, 28 de julio de 2020

NUEVA MÚSICA


En este maravilloso caminar de la mano del jazz en sus múltiples facetas nos vamos encontrando propuestas que no dejan de sorprendernos. Esta noche vamos a conocer el reciente trabajo de dos creadores contemporáneos, cuyas visiones artísticas son muy diferentes pero de algún modo complementarias.

Daniel Aspuru nos presenta "Música para acompañar" una serie de improvisaciones/composiciones espontáneas a piano solo que nos invitan al recogimiento y la reflexión. Una música que fue pensada para arropar al espíritu en tiempos tan complicados como los que nos está tocando vivir

A través de su proyecto titulado Brassas Mexican Beat, Ramiro Gonzáles nos invita a mover el cuerpo, a desapoltronarnos y bailar con su sugestiva mezcla de huapangos, chotises y reggaes entremezclados con la energía del jazz y la potencia de la música urbana.

Dos propuestas para alimentar el alma y el cuerpo. que las disfruten.






martes, 21 de julio de 2020

DETENERSE, ESCUCHAR...


El pianista norteamericano Brad Mehldau ha grabado el que quizás sea el primer disco de jazz que toma inspiración de los días de pandemia y confinamiento que nos toca vivir.

"Una instantánea de nuestro tiempo" lo llama su creador y efectivamente la pieza, una suite de 12 temas, consigue reflejar el espectro de sensaciones que todos hemos experimentando durante la emergencia sanitaria.

Un álbum lleno de belleza que nos permite encontrar, si no una respuesta, al menos un bálsamo para las heridas y un poco de luz en esta oscuridad que se prolonga.

Los invito a que se den un tiempo y lo escuchen con toda calma. Dejen que esta música inunde su espíritu. Se sentirán mejor, ya lo verán.







martes, 14 de julio de 2020

BUEN VIAJE, VITILLO


Esta semana dedicamos nuestro programa al gran músico mexicano Víctor Ruiz Pazos "Vitillo", fallecido la semana pasada a los 90 años de edad. Deja un enorme legado musical y una hermosa huella como ser humano.

Para hacer el tributo más interesante los miembros de la asociación nacional de difusores llamada Radio Jazz, a la que pertenece El Sexto Continente, decidimos realizar un programa especial con testimonios de músicos, periodistas y amigos cercanos al maestro, además de disfrutar de su música y escucharlo de viva voz en algunos fragmentos de entrevistas.

Como un addendum especial, incluyo aquí la espléndida entrevista que el colega Luis Barria tuvo con el maestro en el año 2015 y que fue publicada en la columna El Jazz bajo la manga del portal Formato 7.








Fotografía de Fernando Aceves



VIDA, ESTAMOS EN JAZZ
Luis Barria



—Lástima que no traigo una copia —si no, te la daría— de las cosas que he escrito de mi vida, son vivencias más que nada, porque no son detalladas —me dijo con esa voz tan grave como la de su instrumento, que es más bajo que todos los bajos porque tiene una afinación que él inventó:

—Me quedó una afinación medio lorenzana, do-sol-do-fa-si bemol, ningún bajo tiene si bemol, todos los bajos tienen sol-re-la-mi-si natural, el mío está medio tono más abajo

Y así como inventó una manera de afinar su instrumento, inventó una vida entera en torno a sus dos pasiones: la música y las mujeres.

Víctor Ruiz Pazos «Vitillo» fue una leyenda no solo del jazz, sino de la música popular mexicana, de la que fue protagonista desde 1950, cuando llegó a la ciudad de México. Hoy fue alcanzado por esa voracidad que trae la muerte este año. Platiqué con él en enero de 2015, recordémoslo hoy con este relato de su vida que emanó de su propia voz.

Bajo la luna de plata
Yo nací en el Puerto de Veracruz, en el Callejón de Tenoya que estaba junto a un río pequeño que había que se llamaba el Río Tenoya. Mi casa estaba en el número 13, ahí vivíamos mi papá, mi mamá, mis hermanas y yo. Mis dos abuelos eran músicos: mi abuelo materno, Agustín Gregorio Pazos, tocaba contrabajo, chelo, violín, trombón de pistones, guitarra y piano, y componía danzones; mi abuelo paterno, Jesús Ruiz y Campa, tocaba clarinete.
Mi abuelo Agustín vivía en el número 7 del mismo callejón, él me dio clases de solfeo y, después, de violín.
Mi padre, Víctor Ruiz Matías, y mi tío Enrique, su hermano, tenían un sexteto de cuerdas; tenían primer violín, segundo violín, viola, contrabajo, piano y batería. Trabajaban los domingos, a la hora de la comida, en el Hotel Mocambo. El señor Paniagua, que tocaba la viola, ya era bastante mayor y a veces, cuando iban por él, le preguntaban a su esposa:
—¿Y el maestro Paniagua?
—¿Sabe qué?, amaneció muy enfermo y no va a poder ir
En dos domingos sucedió, entonces mi papá y mi tío buscaron solucionar esa ausencia y le hablaron a un señor clarinetista, Indalecio Turinsio, muy buen músico, y él estuvo supliendo a la viola, pero tocaba con una danzonera, entonces, llegábamos el domingo a buscarlo a las 11:45 —porque se tocaba de 12:30 a 15:30— y también, en dos ocasiones:
—Fíjese que tuvieron baile anoche con la danzonera y acaba de llegar hará cosa de una hora y media, llegó muy colorado y no va a poder ir, está durmiendo
Era de esas personas blancas que cuando se meten unos tragos, se encienden como cerillos [risas].
Entonces, mi papá y mi tío Enrique le dijeron a mi abuelo:
—Don Agustín, agarre usted el chelo para suplir la viola
—Yo no tengo chelo
—Se lo conseguimos
Y le consiguieron un chelo con don Ildefonso Moreno, que era profesor de música en la preparatoria y también tocaba el órgano en la iglesia
—Bueno —dijo mi abuelo—, ¿pero entonces quién va a tocar el contrabajo?
En el puerto, terminas de comer y te vas a dormir la siesta. Cuando yo tenía 16 o 17 años, ¿cuál dormir la siesta?, me iba a meter a la casa de mi abuelo para tocar su contrabajo:
—Abuelita, ¿puedo encender el radio?
—Sí, pero no lo pongas muy fuerte porque tu abuelito está durmiendo la siesta
Entonces ponía la radio nada más para escucharla yo y me ponía a tocar. Cuando mi abuelo preguntó:
—¿Quién va tocar el bajo?
—Pues que lo toque Guillermo (Guillermo Pazos, un hermano de mi mamá que tocaba violín y contrabajo)
—No puede ser porque el domingo a esa hora está con la Orquesta Villa del Mar —tocaba en las tardeadas que había los domingos en Salón Villa del Mar
—Entonces vamos a hablarle a Enrique Pazos (mi tío Enrique, papá de Víctor Manuel Pazos, también contrabajista)
—No, Enrique no puede porque está en la danzonera
Entonces mi abuelo le dijo a mi papá:
—¿Sabes qué, Víctor?, mándame a Vitillo a la casa toda la semana para que recuerde la clave de fa —que es en la que se toca el contrabajo
Yo había estudiado el método de solfeo de don Hilarión Eslava, que en la segunda parte trae lecciones en clave de fa, entonces me tuve que hacer a la idea de ir todos los días la casa de mi abuelo a recordar la clave de fa. El siguiente domingo me tiraron al ruedo y ahí comencé mi vida como contrabajista.
Mi padre era el mero, mero violinista de Veracruz, yo estaba estudiando con él con un método que tenía doble pauta, la de arriba era para el alumno y la de abajo, para el maestro. Yo oía el sonido precioso que tenía mi padre y el mío, y decía híjole, qué feo suena mi violín. Yo veía que mi padre vibraba con la pura muñeca, yo todo trataba de hacer eso y, a la hora de vibrar, todo el violín se movía y se oía muy feo, yo decía si a mí no me gusta mi sonido, menos le va a gustar a la gente, así que cuando me dijeron que agarrara el contrabajo, fue la gran oportunidad.

Los ejes de mi carreta
Un día, mi abuelo me dijo:
—Tú te vas a ir a México
—¿Qué voy a ir hacer a México?, aquí tengo trabajo, aquí estoy estudiando, ¿a qué voy?
—Lo que tú no sabes es que jala más un par de tetas, que una carreta
Pero yo tenía creo que 16 o 17 años y no entendí. Después, a los 20, empecé a andar con mi primera mujer, Carmela, y un día me dijo:
—¿Sabes qué, Víctor?, ya hay mucho chisme aquí; que si el hijo de doña Esperanza y de don Víctor anda con la hermana de Paco Martínez —un beisbolista—; hay mucho chisme, ¿por qué no nos vamos?
—¿Y a dónde nos vamos?
—A México
—¿Y qué voy a hacer en México?
—Lo mismo que haces aquí
Era cierto porque cambiar de situación no cambia lo que tú tienes que hacer, y me fui siguiendo la falda como me había dicho mi abuelo.
No me casé con Carmela —que ya murió— pero procreamos dos hijos, la mayor es Carmela Ruiz Martínez y después nació mi hijo Víctor Ruiz Martínez, él vivía en Salamanca, después de que cumplió sesenta años, un día la esposa me habló:
—Fíjese don Víctor que salimos al mercado y él se quedó adentro del carro, cuando regresamos ahí estaba sentado pero de una forma muy rara y con los ojos abiertos
Así murió.

Se você disser que eu desafino…
Cuando llegué a México, luego, luego comencé a hacer algunas suplencias en las orquestas grandes; la de Larry Son, Luis Alcaraz, Ismael Díaz, Juan García Esquivel y Pablo Beltrán Ruiz.
Mi abuelo tenía un contrabajo de tres cuerdas, con ese me inicié y nunca pregunté cómo se afinaba porque pensé que si mi abuelo y mi tío Guillermo afinaban igual, pues así debía de ser; cuando llegué a México, anduve buscando métodos de contrabajo y me di cuenta de que había comenzado con una forma teórica de tocar el bajo con otra afinación.
Yo tenía pensado meterme al Conservatorio o a la Escuela Nacional de Música pero no podía dedicar mi tiempo a estudiar porque lo que necesitaba era trabajar para comer y para darle de comer a la mujer y a los hijos, y también me quedé pensando otra cosa: si voy a cualquiera de las dos instituciones, lo primero que me van a decir:
—Ok, ¿usted quiere estudiar aquí?, entonces tiene que afinar su bajo normalmente: sol-re-la-mi
Mi afinación era sol-re-sol y la afinación debe ser sol-re-la, pero yo siempre afiné así y cuando pude comprar un contrabajo de cuatro cuerdas dije ¿y ahora cómo voy a afinar? Ya sé, en lugar de sol, en la primera le voy a poner un do y la relación que tengo de octavas con la quinta en medio, sol-re-sol, la voy a transportar a do-sol-do y en la cuarta cuerda voy a poner un fa, y así empecé, con esa afinación. Cuando me pude hacer de un bajo eléctrico de cinco cuerdas dije ¿y ahora qué voy hacer?, ¿cómo voy a afinar?, pues en relación a lo que tenía, do-sol-do-fa, en la quinta cuerda puse un si bemol; me quedó una afinación medio lorenzana, do-sol-do-fa-si bemol, ningún bajo tiene si bemol, todos los bajos tienen sol-re-la-mi-si natural, pero así he andado.
Cuando entré a su orquesta, Larry Son me dijo:
-Oye, Víctor, tu trabajo es bueno pero sería mejor si tuvieras un mejor instrumento
-Sí, pero ¿con qué?, tengo mes y medio de haber llegado
-No te preocupes, le voy a pedir a Javier Espinoza, que es agente de ventas de la Casa Veerkamp, que te lleve y escoges un contrabajo
Me llevó, probé uno de cuatro cuerdas, probé otro de cuatro, después uno de tres y me gustó su sonido. Ahí mismo trabajaba un señor que arreglaba instrumentos y le dije:
-Don Enrique, hágame un favor, conviértamelo para cuatro cuerdas; hay que cambiar la maquinaria, hay que cambiar la caja, hay que cambiar el puente y hay que cambiar el tira cuerdas
-No
-¿Por qué no?
-Señor, mire, los instrumentos vienen calculados para resistir determinadas tensiones y si usted le agrega una cuerda más, el brazo se va a venir abajo
Lo que él no sabía es cómo iba yo a afinar buscando el balance para que fuera igual la presión y la tensión que ejercen las cuerdas en el puente, que no fuera una más tensa que otra. Total que arregló el bajo y todavía lo tengo, lo compré en 1950, es un bajo checoslovaco.

Radio Days
Ese mismo año, 1950, empecé a trabajar en la XEW; acompañaba a Agustín Lara en un programa que se llamaba La hora íntima de Agustín, no era para el público, era en un estudio cerrado que preparaban solo para él. El piano siempre estaba con llave y cuando iba Agustín al programa, lo abrían, le levantaba la tapa, le ponían un mantón de Manila y un bouquet enorme de rosas rojas, ¿por orden de quién?, de don Emilio Azcárraga. Esa misma deferencia tuvo con mi primo Mario [Ruiz Armengol], a él también lo acompañaba, era muy buen músico, tanto escribiendo como conceptuando, tanto así que, entre varios de los músicos americanos, Duke Ellington, Bill Mays, Claire Fisher, no recuerdo todos, pero entre varios le pusieron Mr. Harmony, porque ese era su concepto, él escuchaba el sonido y lo escribía.
Trabajé muchos años en la W acompañando a mucha gente.

El estirado
En 1953 me hablaron para entrar a la sinfónica; yo venía de la provincia, de tocar distintos géneros musicales y de repente me invitan a formar parte de la Orquesta Sinfónica Nacional, naturalmente que acepté, era un honor. Ahí me sucedió una cosa con el maestro Sergiu Celibidache, que en ese momento era el director huésped. Ensayábamos todos los días en el Teatro Chino en las mañanas y dábamos tres conciertos a la semana: jueves, viernes y domingos. En uno de los ensayos, Arturo Romero, que era el violín concertino, en el descanso viene y me dice:
—Dice el maestro que no encuentra qué es lo que está pasando contigo
—¿Por qué?
—Porque dice que él se da cuenta de que estás tocando, pero en el momento en que todos los contrabajistas tienen que tocar en lo agudo, están inclinados, y tú estás muy derecho. Pero sabe que sí estás tocando —y efectivamente, porque se ve en los arcos; en los instrumentos de esa misma familia todos los arcos se ven parejos porque en la partitura viene escrito «jalón» o «punta»—.
—Arturo, ¿sabes qué?, es por mi afinación
—¿Pues cómo afinas?
—Do-sol-do-fa
—Ah, cabrón

Ingrata pérfida, romántica insoluta…
Toña la Negra tenía dos sobrinos, Pablo y Toño Peregrino, un día Pablo me dijo:
—Oye, Vitillo, ¿qué andas haciendo?, ¿en dónde estás tocando?
—Pues donde me llamen, voy
—Mi tía va a entrar al Teatro Blanquita y mi tío Manuel, que es el bajista, no toca como para un show, entonces queremos saber si tú quieres ir a acompañarla
—Por supuesto que sí
Tenía mucha admiración por ella, por la mujer, por la veracruzana cantante de tal fama. Empecé a acompañarla y un día me dijo:
—Mira Víctor, tú eres un buen hombre y esa mujer no te merece. Ramón —el mayor de los hijos de ella— trabaja en la Procuraduría, le pedí a él y a un amigo suyo de confianza que vigilen tu casa y ya me han reportado que tú sales al trabajo y, como a la media hora, llega un cuate tu casa.
Comencé a sospechar algo y, efectivamente, así estaba sucediendo; ella andaba amoreando con un hermano de unas amigas que tenía allá, pero yo no me daba cuenta porque estaba, más que nada, dedicado a la cosa de tocar para recibir dinero, porque cuando hay hijos, hay que responsabilizarse de eso.
Afortunadamente se fue; un día llegué a la casa y me di que cuenta de que estaba sola y en la mesa del comedor había una nota de la sirvienta: «Señor, la señora se fue, se llevó sus cosas y a los hijos». Comienza una cosa que te saca de onda, lo primero que piensa uno es: y ahora, ¿quién va a ser el padre de esos niños?, ya no tengo hijos. Esas son las primeras reflexiones pero, pensándolo bien, ya después dije ¿cómo que ya no tienes hijos?, tus hijos van a ser tus hijos siempre, vivan o no vivan contigo.

Mujer, mujer divina…
Se fue Carmela y Toña un día me dijo:
—Estás viviendo solo, ¿verdad?
—Sí
—¿Por qué no te vas a vivir a mi casa?
Un paisano veracruzano que andaba muy fregado me dijo:
—Oye, ¿que vas a vender tus muebles?
—Sí
—Si quieres, te los compro
—Está bien, quédate con ellos
Comprado pero sin dinero porque nunca me pagaron eso; no importa, son vivencias, algunas positivas y otras negativas.
Me pasé a vivir a la casa de Toña, los tres hijos se dieron cuenta de la movida que había y en cierto momento nos juntaron:
—Nosotros nos hemos dado cuenta de que mi mamá y tú andan juntos
—Pues sí
—Entonces, ¿por qué no se casan?
-Pues ¿por qué no?
En ese momento yo tenía 25 años y el mayor de sus hijos, Ramón, tenía 24 años; yo decía voy a parecer como el hijo mayor. Antonia era 17 años mayor que yo, tenía 42, pero realmente no tiene importancia la cosa de la edad, cuando tú sientes amor por una persona, ¿cuántos años tiene?, los que tenga.

… y armar la rejolina cuando llegues a Madrid
Después estuve trabajando con Chilo [Morán] en el Restaurante-bar Riguz que estaba enfrente del Parque Hundido, no sé si siga ahí. Cuando terminó la temporada le hablaron a Tino Contreras y me quedé tocando con él.
En el cuarteto estábamos Tino Contreras, Mario Contreras, Alfonso Zúñiga y yo, y de repente nos salió un contrato para Atenas, Grecia; había que aprovecharlo porque sabrá Dios si después no tendríamos oportunidad de conocer eso.
Nos fuimos a Atenas y me engarcé con una española, Francisca Sánchez, Paca. Vivimos un romance momentáneo porque ella formaba parte de un miniballet español, estaban trabajando en el mismo lugar que nosotros; cuando terminaron tenían un contrato para Jartum, en África, y así fue la despedida. Ni modo, así es, conoces a las personas, convives y de repente los caminos se abren nuevamente.
Terminamos y nos fuimos a Estambul, Turquía. Ahí conocí a otra muchacha, en ese momento yo ya tenía 33 años y ella 23. Era una alemana preciosa, me gustaba mucho y un día le propuse:
—¿Te irías conmigo a México?
—Sí, siempre y cuando salgamos directo de aquí, de Estambul, a la Ciudad de México
—No puedo, no tengo ese dinero
Y se acabó, lógico.
Después anduvimos en Roma, en París y en Madrid, y ahí dijimos vámonos de regreso, porque el plan era ir a buscar trabajo y ganar dinero pero de forma constante, porque en los trabajos de la música, regularmente, tienes una temporada de uno o dos meses y se acaba, y te quedas nuevamente comenzando. Así nos pasó y después de nueve meses de andar por Europa, le dijimos a Tino:
—¿Sabes qué?, con lo que estamos ganando aquí vamos a comprar el pasaje de regreso a México
—Pero si se van, ¿qué voy a hacer?
—Pues eso es cosa tuya, ya pasamos las buenas y las malas y hay que aprovechar este momento en que estamos trabajando; juntamos ese dinero y nos vamos a México terminando este contrato
Los tres habíamos decidido eso y así lo hicimos.
Cuando regresamos llegué a la casa de Toña:
—¿Sabes qué?, esto se acabó.
La lastimé, lógicamente, porque me quería mucho. Estuve casado con ella ocho años y grabó dos boleros míos: Mi única ilusión y En nuestro corazón.

Cada noche un amor / distinto amanecer…
Comenzó nuevamente la vida solo, pero entonces conocí a una americana judía que nació en Filadelfia pero vivía en México, Norma Lajim. Íbamos a un lugar de comida judía que está en la Avenida Veracruz. Entre ellos no es bien visto que se casen con alguien que no sea judío, pero me conocieron y en un cierto momento, se me acercó el gerente del restaurante:
—¿Cómo estás, Víctor?
—Bien
Y me dio un gorrito blanco de esos que usan, lo consideré como mi aceptación. Raro, pero sí, me aceptaron bien, incluso en un momento pensé pues a lo mejor yo fui judío.
Ella tenía dos hijos varones y en los ocho años que vivimos juntos, procreamos una niña. Cuando nos separamos, se regresó a Estados Unidos, la hija se fue con ella y no sé ni dónde está porque la mamá también ya murió. Hace muchos años de eso.
Cuando Norma se regresó a los Estados Unidos, ya andaba yo ahí con la madre de los mis últimos hijos, María Teresa Cordero Padilla, ella sí vive todavía. Norma es hija de Víctor Cordero, el compositor, y doña Margarita Padilla, que hacía un dueto con su hermana María, se acompañaban con las guitarras, fueron muy populares en la frontera norte. De ese matrimonio nacieron tres hijos, la primera se llama Ana Margarita Ruiz Cordero, después sigue mi hijo Víctor y la menor de todos, que es Paloma, ella canta y es muy afinada. Canta muy bien y también estudió piano y armonía.

En la misma ciudad / mas con distinta gente…
Después comencé a trabajar acompañando a Imelda Miller y a don Pedro Vargas, con ellos estuve bastante tiempo. Después estuve 10 años con José José y luego pasamos a acompañar a Juan Gabriel, ahí sí fue nada más un año y dos meses porque en un día, después de que ya teníamos más de un año acompañándolo, nos dijo a todos los del grupo:
—El tema ese que me están acompañando, está mal
Y los cinco le dijimos:
—Lo que estamos haciendo es exactamente lo que hemos hecho desde el primer ensayo, no hemos variado nada
—Sí lo han hecho, yo no me equivoco con nunca
Ah, cabrón, éste se ha de sentir Dios.
Lo dejamos y comenzamos a acompañar a Tatiana, muy jovencita ella. Estuvimos un tiempo y se acabó, siempre se acaba.

Grabé en la penca de una tape…
Desde que llegué a México, el trabajo que más hice fue el de grabación, eso nunca se acabó. Teníamos un quinteto con Mario Patrón —después ya no pudo y se quedó su hermano Homero—, Salvador Agüero, Roberto Velázquez Ortiz «el tierno», Luis González y yo. Estábamos como grupo exclusivo de la RCA Víctor; cuando se hacía una grabación con orquesta, nosotros éramos la base. Le hicimos acompañamiento a Marco Antonio Muñiz, a María Victoria, al Loco Valdés, a don Germán [Tin-Tan] y a muchos más.
También hice música para películas en los Estudios Churubusco, en San Ángel Inn.
De eso viví la mayor parte del tiempo, de grabar música para discos y para películas con varios directores.
También acompañaba, esporádicamente, a algún cantante; antes no tenían un grupo base, entonces, cuando los contrataban, me llamaban. Y así te pasas la vida.

Coda: Vida, nada me debes; vida, estamos en jazz
De los cuatro matrimonios: Carmela, la primera, ya regresó; Toña ya regresó, y no regresó sola, sus tres hijos ya murieron, y Norma también ya regresó. En total tuve seis hijos: dos del primer matrimonio, una del tercero y tres del cuarto.
Ahorita estoy tocando en mi casa porque sucede una cosa: te haces de una fama que al mismo tiempo es perjudicial, porque habrá gente que diga:
—Oye, me hace falta un bajo
—¿Por qué no le hablas a Vitillo?
—No, ¿con qué dinero?, a él hay que pagarle bien
Y como hay que pagarme bien, pues no todo mundo le llega, entonces parece que, nada más por la fama esa, ya no me hablan, y está bien, mejor, ya he hecho mucho, tengo 65 años de andar tocando, está cabrón, es una vida.