martes, 25 de octubre de 2016

AVANT FOLK


Para presentar el disco de esta noche me quiero remitir al texto que el periodista David Cortés publicó en la revista Nexos en julio de 2011. Dice el artículo:

Mauricio Sotelo y Eblen Macari sabían el uno del otro, pero no habían cruzado caminos y tampoco sabían cuándo lo harían. Un día, mientras el primero trabajaba como ingeniero de sonido en el Museo de Culturas Populares, el segundo llegó a presentar un disco. Terminado el concierto, ambos entablaron una charla y, cuenta Mauricio, “le comenté que estaría genial poder hacer algo juntos ya que sentía que la forma de tocar de los dos se podía entretejer muy bien”.
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Así, de forma circunstancial, se dio el embrión de Avant Folk. Sin embargo, todavía pasaron dos años para llegar a su nacimiento. Fue en 2008 cuando la dupla inició sus primeros acercamientos. Al principio, fueron sesiones de improvisación que dejaron satisfechos pero ansiosos de más a ambos. Poco a poco, un repertorio fue creciendo, las presentaciones comenzaron a darse, aunque siempre de forma esporádica, debido a los compromisos con sus respectivos proyectos. En 2010, la música les empezó a pedir algo más, un soporte rítmico. Entonces llamaron a Eblen Macari Jr. para golpear las percusiones y el repertorio se definió aún más.

Así comenzó la andadura de este ensamble electroacústico que en tres días del verano de 2010 plasmó en un disco sus búsquedas y encuentros. Hoy les compartimos material del disco debut y homónimo de esta banda que viene a dar lustre a la cada vez más sólida escena de la música experimental mexicana.











jueves, 13 de octubre de 2016

THEY REMEMBER KEN


La estela dejada por la muerte de Ken Basman es de profundo dolor y extrañeza; sus amigos, colegas, alumnos y fans están, estamos consternados. hace tres meses falleció intempestivamente el maestro, quien estaba muy activo, con distintos proyectos y siempre estudiando, creando y compartiendo su sabiduría y su talento.

En días pasados el dueto conformado por los guitarristas Pere Soto y Francisco Lelo de Larrera realizaron una serie de conciertos a dueto en la ciudad de Oaxaca, como un tributo a Ken. Originalmente la idea de Pere había sido formar un trío de guitarras, lo cual hubiera sido una auténtica bomba creativa en los ámbitos del jazz de este país. Eso ya no pudo ser, pero a cambio hemos podido disfrutar de la maestría de dos extraordinarios improvisadores.

La emisión de esta noche celebra el cariño y la hermandad, la complicidad de tres músicos que se relacionaron sin envidias ni celos, sino todo lo contrario, compartiendo su talento y engrandeciendo la escena en nuestro país. Aquí les dejamos un pequeño testimonio de la magia que Pere y Francisco prodigaron en sus presentaciones oaxaqueñas. Que lo disfruten.





martes, 11 de octubre de 2016

UNA LARGA NOCHE


Por las redes sociales me entero de que ha fallecido el padre del bajista y compositor xalapeño Lucio Sánchez. De inmediato le escribo un mensaje de texto esperando llamarlo en otro momento. Son momentos difíciles en los que la solidaridad se vuelve un bálsamo. Lucio vive en Xalapa y como el resto de los habitantes de la capital veracruzana también ha resentido los efectos de la terrible crisis de ingobernabilidad que vive el estado; feminicidios, balaceras, desapariciones, ejecuciones... el panorama no podía ser mas oscuro para aquella tierra que otrora inspirara aquel famoso verso: "Sólo Veracruz es bello"


Así, entre la pérdida personal y el colapso social vienen a mi mente innumerables imágenes de la belleza de Veracruz, de la calidez de su gente, de su riqueza cultural, de la animada vida nocturna. Y me pregunto si la violencia está ganando la batalla. Yo espero que no; dese de corazón que esta larga noche se termine. por ello hoy celebro el arte y la luminosidad de la obra de Lucio Sánchez y la comparto con todos, para abrazarnos juntos y para resistir.



Por Lucio, por los familiares de los desaparecidos, por un país sin corrupción. "¿Quién resistirá cuando el arte ataque?"*


*Luis Alberto Spinetta






martes, 4 de octubre de 2016

LA MELODÍA ES EN TU ALMA


Sergio Verdinelli es un baterista que aborda su intrumento con la profundidad de un piano; es decir, las posibilidades armónicas y melódicas están ahí, a la par de la polirritmia esencial e inherente. Quizás esta amplitud de miras es lo que le ha permitido colaborar con grandes grupos y solistas del rock, el folclore y el jazz de la Argentina, su país natal.

Yo conocí a Sergio como parte de ese maravilloso grupo que lideraba el guitarrista Guillermo Bazzola bajo el nombre de Summer Quartet. El disco "Alas" de esta banda se volvió un compañero inseparable en mis viajes; su música, a veces evocadora y cinemática es el soundtrack perfecto para los largos trechos en la inmensidad de una carretera o en la vastedad del cielo nocturno. 

Años más tarde Sergio pasó a integrar las filas del nuevo grupo de Luis Alberto Spinetta, con quien giró por varios años y grabó dos discos. Sergio, junto a Nerina Nicotra en bajo y Claudio Cardone en teclados otorgaron al flaco el soporte necesario para la incandescencia de su música. Recordemos que Luis alberto Spinetta falleció en 2001 dejando una obra muy vasta -más de 40 discos- pero un futuro aún más promisorio.

Hoy les invito a descubrir -o redescubrir, según sea el caso- a un baterista absolutamente oiginal, en su primera grabación como líder: "Primo", editado en 2004 y acompañado por una banda de primer nivel; Juan pablo Arredondo en guitarra, Mariano Otero en contrabajo y Rodrigo Domínguez en saxo tenor.








martes, 27 de septiembre de 2016

NOSTALGIA POR EL FUTURO


Muchos de nuestros radioescuchas saben que el nombre de este programa, "El Sexto Continente" proviene a su vez del nombre de un extraordinario disco del grupo mexicano de Jazz Astillero. Esta banda -fundada a principios de los años 80 del pasado siglo por Pablo Anguiano y Alejandro Pérez Sáenz- se convirtió con el paso del tiempo en un referente obligado para entender el desarrollo del género en nuestro país. Su discografía siempre mostró a una banda en plena búsqueda, y cuyos hallazgos nunca fueron definitorios, sino más bien nuevos puntos de partida. En ese sentido lograron construir una sólida carrera aún con el permanente ir y venir de diversos integrantes.

Hoy les propongo la escucha de un disco editado en 1988, se trata del tercer álbum de la banda que fue rubricado con un título genial: Nostalgia por el futuro. este trabajo fue publicado en LP y cassette. Yo recuerdo haberlo adquirido en este último formato en alguno de los conciertos que Astillero ofreció en Oaxaca por aquellos años. Incluso recuerdo haberlos entrevistado largamente para el semanario La Hora donde yo trabajaba como reportero de cultura. Evidentemente la música me impresionó, pero también el marco teórico que sustentaba a esta colección de deliciosos temas. en el cassette se incluía un ensayo sobre el jazz y sus vasos comunicantes, así como un epígrafe en el que se puede leer: 

"Más allá de los ismos, después de la última inocencia, 
el hombre cabalga sobre los sueños caídos, 
abrocha su cinturón a la montura del destino y se sujeta a su alma."


Nostalgia por el Futuro

Muchos años después tuve la fortuna de adquirir esta joya en LP. El disco está perfectamente cuidado y su arte de portada, minimalista a grado sumo, sigue encantándome. Qué decir de la música contenida en él, que permanece fresca y vigente. Luego de este álbum Astillero presentaría El sexto continente, que también vino a presentar a Oaxaca. En esa ocasión volví a entrevistarlos y entonces sí que compré el LP, un precioso álbum de dos discos de larga duración cuya portada es un óleo del artista oaxaqueño Raúl Anguiano, padre de Pablo, baterista y fundador de la Banda. Aunque no tenía tocadiscos me llevé el preciado objeto y después de pedirle a un amigo que me lo grabara lo atesoré y ahí sigue en mi pequeña colección de vinilos hasta el día de hoy en el que se ha sumado este bello ejemplar de Nostalgia por el futuro.

Que disfruten la emisión.





Contraportada del disco "Nostalgia por el futuro" de la banda mexicana Astillero. 1988



miércoles, 24 de agosto de 2016

OAXACA EN MÉXICO


El pasado 18 de agosto presentamos el Atlas del Jazz en México de Antonio Malacara Palacios ante un lleno total en la Biblioteca Henestrosa. Al finalizar la presentación del libro se armó tremenda Jam Session con músicos locales y la fiesta continuó.

Aquí les dejamos la crónica de esa noche mágica. Les comparto también el reportaje de Renato Galicia a propósito del libro y su presentación en la ciudad.

Muchas gracias a todos los que asistieron y en general a todos los que animan con su presencia esta pequeña escena local.









“A LOS JAZZISTAS OAXAQUEÑOS LES FALTA CONOCER SU PROPIA HISTORIA”
ENTREVISTA CON OSCAR XAVIER MARTÍNEZ

Renato Galicia/ Diario Tiempo
20 de agosto de 2016


Cual debe de ser, anda rolando por todo tipo de tugurios y espacios culturales, clubes y calles del país entero el libro atlas del jazz en México (edición de autor con apoyo de una que otra institución, abril de 2016), de antonio Malacara Palacios, una obra compleja y extensa que narra, a través de sus protagonistas y sus lugares naturales, las peripecias del género en literalmente los 32 estados del país; y ahora que tocó turno a oaxaca –la presentación fue el pasado jueves en la noche en la Biblioteca Henestrosa-- aprovechamos para entrevistar a quien fue la voz oaxaqueña en la publicación: Óscar Xavier Martínez, Oxama.

Es un libro histórico el que forjó a contracorriente Antonio Malacara Palacios. Y Oaxaca está in- cluida en él, así como el jazz en el movimiento contracultural local de los años sesenta, setenta y, un poco, ochenta. Quizá por eso Óscar Xavier Martínez, Oxama, insiste: “es importantísimo puntualizar la absoluta torpeza, negligencia, ceguera y la falta de capacidad en los últimos 20 años de las autoridades e instituciones cul- turales, exceptuando el periodo de Margarita Dalton, sean como IOC [Instituto Oaxaqueño de las Culturas] o Seculta [Secretaría de las Culturas y Artes], para darse cuenta de la importancia del jazz en la música de la entidad, pues no existe un festival o un ciclo al respecto, sino solamente primeros intentos muy mal organizados en los que, para colmo, no se les paga a los músicos”.

Ni siquiera han sido útiles, esas autoridades e institucio- nes, para apoyar a los artistas en particular. Y Oxama pone un ejemplo con nombre y apellido: Arodi Martínez, quizá el jazzista oaxaqueño más importante en la actualidad, obtuvo hace cuatro o cinco años un lugar para estudiar composición tres meses en el prestigiado Bank Arts Center y “las autorida- des del estado y la capital de Oaxaca no le otorgaron siquiera un peso, tuvo que vender su coche y conseguir dinero para ir”.

LA GÉNESIS Y EL GÉNESIS
Por una feliz coincidencia, la participación de Oxama en el atlas de marras ocurre cuando cumple 20 años difundiendo el jazz en radio, pues fue en 1996 el año en que inició transmi- siones con un programa especí co en CORTV. Su entrevista incluida en la publicación de Antonio Malacara, además, es un preámbulo mínimo a un libro que irá a profundidad y que, quizá, tendrá el sugestivo título de “En busca del Yope Power”, en referencia, por supuesto, a Jorge Fernando Hernández, nuestro “héroe trágico” del género. Y la presente charla cons- tituye sólo una probadita de la pequeña gran historia del jazz en Oaxaca.

En el principio de la contracultura oaxaqueña fueron los pintores. Y después los teatreros. Y al  nal los jazzistas. Luego los con naron al olvido. Quizá otra fuera la situación de la cul- tura en la ciudad de Oaxaca si esa veta hubiese continuado: al menos cierto contrapeso tuvieran los idealizados cacicazgos cul- turales metamorfoseados en altruismos y  lantropías, se piensa luego de escuchar los antecedentes que narra Óscar Xavier.

En la génesis y el génesis contracultural oaxaqueño están el pintor y “agitador artístico” Virgilio Gómez, miembro del famoso “Grupo de los cinco” que abrieron la Galería Univer- sitaria, también teatreros y periodistas como Juan Herrera, quien murió muy joven, a los 26 años, ahogado en Zipolite, pioneros de todo un movimiento que coincidió con la llegada de los primeros hippies; personajes como Margarita Dalton, fundadora de la primera comuna en Oaxaca, allá en El Ver- gel, Ocotlán, y una oleada de jóvenes de la Universidad de Berkeley que hicieron campamento en Puente de Fierro, la en- trada a Huautla de Jiménez, y experimentaron con sustancias alucinógenas, digamos.

Prosigue el movimiento con la llegada de gente de teatro como Rodolfo Álvarez, Héctor Azar y Sergio Magaña –a los que apoya Arcelia Yañiz--, quien dirige la Escuela de Bellas Artes y crea el primer grupo de jazz en el que hay nombres esenciales, como el de Jorge Fernando Hernández: músico le- gendario, muy inquieto, personalidad rebelde, iconoclasta, “ad hoc” con el mito de la  gura jazzística, quien por lo mismo rompe su relación como director de esa agrupación universi- taria y a  nales de los setenta y principios de los ochenta funda su propia banda con el muy atinado nombre de “Yope Power”, platica Oxama. “Una reivindicación del apócope, expresión peyorativa con la que se cali ca al oaxaqueño de la ciudad, pues el yope es el marginado, el inculto, el de raíces indígenas, silvestre, cerril. Jorge reivindica un término que ya era manejado por Virgilio Gómez, a quien le decían el ‘Yope Mayor’”.

SACANDO LAS UÑAS
Oxama habla primero de tres momentos del jazz en tres regio- nes concretas: el Istmo, donde llegó a los salones de baile con las grandes orquestas --de Veracruz y Cuba, incluso--, el auge del ferrocarril, la economía boyante de la zona y personajes como el Tío Enríquez, de Ixtepec, quien estudió en la Ciudad de México, conoció músicos callejeros que le enseñaron a tocar el banjo y regresó, creó su propia orquesta y en algún casino tocó jazz.

También menciona la “curiosísima historia de las orquestas de cuerda de la Mixteca”, que incluye al banjo, el cual no sólo tocan sino también construyen en la región. Y la de la Sierra Norte, “donde hay una influencia muy tangencial del jazz a partir de los braceros que iban y venían, así como por el paso de Chuy Rasgado, quien anduvo por ahí como maestro rural: existen todavía algunas bandas que tocan unas piezas de él que están nombradas como suin”.

Y aunque al respecto el estado tiene la peculiaridad de que el jazz primero llegó a sus regiones y después a su capital, es en ésta donde se forja su historia más legendaria. Una histo- ria que en un principio fue un poco “inocente”, pues Magaña convoca a músicos de concierto para conformar la agrupación mencionada, los cuales “evidentemente no acompañan a los movimientos de la contracultura, sino más bien tocan en ac- tividades organizadas por la Universidad”: son músicos, pero también herreros o tablajeros, y no propiamente jazzistas.
Sólo que esa agrupación fue el germen para el surgimiento de la  figura de Jorge Fernando Hernández, el cual retoma aquella veta de la tendencia contracultural que inició con Virgilio y el Grupo de los cinco y los “efímeros” con materiales-basura, el “dios no existe” en la catedral y la excomulgación del arzobispo que escandalizaron a la sociedad oaxaqueña de esa época.

El caldo de cultivo para que con Jorge Fernando el jazz se vuelva contracultura, para que saque las uñas su espíritu rebelde.

“Ahí empieza en Oaxaca el mito del jazz como música periférica, con Jorge: personaje bohemio que vive al  filo, en el alcohol, las cantinas, y con amigos muy interesantes, como Víctor de la Cruz, Francisco José Ruiz Cervantes, chavos hoy académicos, escritores, teatreros. Fallece a los cuarenta y tantos y deja el mito jazzístico, pequeñito pero interesante”.

Al respecto hay una “crónica bellísima” de Víctor de la Cruz (incluida en el libro “Jardín de cactus”, de 1991, y titulada “Una madrugada con Jorge Fernando”), que Oxama lee durante la entrevista y que aquí transcribimos como la escuchamos:

Fue una de esas madrugadas frescas cuando la Oaxaca turística ya estaba dormida y los gallos habían sacudido sus alas para aligerar el peso del sueño antes del canto, como si estuviéramos en los alrededores de la ciudad o en algún pueblo. Jorge Fernando y yo avanzábamos del centro a la zona del vicio, por Morelos o Independencia tal vez, buscando la húmeda calle de Trujano a la altura de Díaz Ordaz [“es decir ‘El Pueblito’”, acota Oxama], hablábamos de Alejo Carpentier, de su escritura barroca, de sus conocimientos musicales y sus ensayos sobre musicología, de Ernesto Lecuona. ¡Ah, Lecuona!, el cubano autor de “Siboney”: “así se toca ‘Siboney’”, me dijo Jorge Fernando, tarareando “Siboney” mientras abría el estuche en donde guar-daba su trompeta. Se lanzó a tocarla parado a media calle: de los antros, de las esquinas, del fondo de las oscuridades de aquella madrugada, asomaron primero sus caras, después brotaron de cuerpo entero las muchachas ebrias [“aquí hace una referencia a Efraín Huerta”: Oxama], con sus novios abrazados y una botella en la mano de alguno: “maestro”, dijo un enamorado, “hoy es el cumpleaños de mi novia, por favor tócale las mañanitas”, y Jorge Fernando pasó de “Siboney” a “Las mañanitas”. Terminadas de tocar éstas, nuestros inesperados anfitriones nos escoltaron por las calles hasta llegar al mercado 20 de Noviembre, seguidos por unos patrulleros celosos de su deber como nosotros del nuestro. En el costado sur del mercado estaban sentados los hombres del alba [“aquí hace referencia nuevamente a Efraín Huerta: Oxama] esperando el día, sin el sacudir de alas ni canto de gallo alguno, solos en su sed de siglos que los arrastra por la vida, pero ahí estaba Jorge Fernando para hacer menos doloroso su amanecer, para complacerlos conforme a su gusto y lo que fueran pidiendo: jazz, bolero, blues, danzón, “lo que quieran maestros que esta madrugada es de todos nosotros”. Fue nuestra penúltima farra. En la última se nos fue.

LA TERCERA OLEADA
Fue esa una primera oleada del jazz, la cual no improvisaba. En la segunda, aparecen los músicos provenientes del rock, de grupos como Los Beethovens, los Happy Hunters --de un rollo tipo Chicago o Tierra, Viento y Fuego, que eran de soul, música negra--, quienes tocaban en  estas. Luego animan la escena pequeños lugares: El Sol y la Luna, Los Guajiros y El Guajolote y el Marqués del Valle, incluso, y algunos eventos que organizaban en la Universidad. Son músicos que “pueden estudiar y ya tocan bastante bien: los hermanos Porras, Roberto Nacif, Enrique Marrufo, Gil Gutiérrez, López Vera. En ese momento, los años ochenta, “ya podemos hablar de un primer fenómeno del jazz en Oaxaca”.

Y después viene una tercera oleada: los músicos que ya fueron al Conservatorio o la Superior de Música e incluso a la especialidad de jazz, como Rodrigo Castellanos, quien en 1997 graba el primer disco del género propiamente ha- blando, “Imágenes Auditivas”, y Onésimo García, quien después funda Nunduva Yaa.


Aunque no son propiamente jazzistas, como sí lo serían, Miguel Samperio, quien en los noventa ya había llegado a Oaxaca, y Arodi Martínez: un virtuoso. Amén que la escena se ha beneficiado con el arribo de músicos extranjeros y nacionales que vienen y van o de esos otros oaxaqueños que han regresado, y un pequeño festival que organizan en la Biblioteca Andrés Henestrosa, el cual lleva ya seis años.

domingo, 21 de agosto de 2016

CRÁNEO DE JADE, 20 AÑOS


Este 2016 se cumplen veinte años de la edición de uno de los discos más importantes de la historia del jazz en México. Se trata del álbum debut de una agrupación que comenzaba a incendiar los escenarios con una música que abrevaba en aquel momento de los distintos folclores nacionales pero con un acendrado espíritu de libertad. Free jazz con sabor rural, como si los personajes de un cuento de Juan Rulfo de pronto se encontraran con un saxofón, un contrabajo, una batería, y se pusieran a hacer música buscando su redención de ese limbo de muertos-vivos en el que habitan.

Cráneo de Jade es una banda única que supo, desde esa primera aparición discográfica, ocupar un lugar en el jazz mexicano que se antoja irrepetible, produciendo una música telúrica, una extraña combinación de lo ancestral con lo moderno. 

Detrás del nombre estaban tres extraordinarios músicos: Remi Álvarez, Aarón Cruz y Toni Gall. Después de este deslumbrante estreno en CD la banda editaría dos discos más: Papirolas (1999) y Pleione (2002) con un nuevo integrante en la batería, Hernán Hecht. Con la llegada del argentino a los tambores el grupo ganaría en fuerza y profundidad, expandiendo su sonido hacia horizontes aún más libres. Han pasado catorce años desde la salida de su último álbum; sin embargo, su silencio discográfico y sus esporádicas apariciones públicas no han hecho más que alimentar su propio mito y dejar a los escuchas con hambre de más.

Quizás algún día editen un nuevo disco, quizás no; por lo pronto nos quedan sus tres trabajos para disfrutarlos y sobre todo este debut de belleza restallante que reta a los sentidos y nos sacude hasta los huesos...