En 1992 yo era un jovencito ávido de música; cuando se aparecía en mi radar un disco de jazz lo devoraba con fruición. Pero generalmente se trataba de jazz norteamericano del que solemos llamar "clásico". Aquella música era maravillosa, pero yo estaba en la búsqueda de algo más; un sonido que no sabía explicar pero que sospechaba estaba en algún sitio.
Entonces llegó a través de un amigo "Cantilena", el segundo disco de la banda británica First House. Era un cassette grabado con apenas el nombre de las piezas, sin mayor información. Escucharlo fue casi una epifanía. Ahí estaba el sonido soñado... desde entonces me acompaña y hoy se los comparto para su disfrute personal.
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